Paseaba por un parque y, al pasar por un delante de un tipo que vendía chucherías de animé, me pareció haber visto algo distinto. Como una perla negra. No podía creer lo que veía. Era un muñequito PVC de Bonaño, mi personaje favorito de la película "Mil intentos y un invento", de García Ferré. "¿A cuánto lo vendés?", le pregunté. "Once pesos", me respondió. Aquí está. Estaba tan feliz como indignado. No podía creer cómo yo, de chico, nunca supe de la existencia de esa colección. Hubiera hartado hasta no parar a mis viejos para que me los regalen. Bueno, superado el "trauma", me metí en Internet y conseguí a mi otro personaje preferido: El Buzoncito Triste. Y aquí están. Estoy chocho.
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sábado, 30 de abril de 2011
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